CRONICAS de California en tiempos de COVID-19: “Galería Callejera”

Por José Fuentes-Salinas/ http://tlacuilos.com

En tiempos de pandemia por el COVID-19 los gimnasios y los museos estaban cerrados para evitar los contagios. Unos cuantos salíamos a las calles de Long Beach a caminar pretendiendo encontrar sustitutos.

Los vecinos arreglaban sus jardines para mostrar algo bonito que ver ante la ausencia de galerías. También tiraban cosas a la calle esperando que alguien la recogiera o por lo menos las retrataran y las pusieran en un título inspirador.

LA BOLSA

Esto es una bolsa de valores, pero sin valores. Llévesela, es gratis y evíteme el sentimiento de culpa para seguir comprando. Usted sabe: el 70 % de la economía es el consumo.

BOLSA DESECHABLE “DE MARCA”. FOTO: José FUENTES-SALINAS.

 

LA SILLA

Esta no es una silla para que se siente a conversar en la calle. El hecho de que esté frente al tambo de la basura no significa que lo sea. Aunque una buena cantidad de nalgas se han sentado ahí, no luce tan mal como para que usted ponga la suyas.

SILLA DESECHABLE. FOTO: José FUENTES-SALINAS

 

 EL ALHAJERO

Esto es un alhajero pero sin alhajas, es de buena madera y está al pie de este árbol para recordarle su noble origen. Si usted es ambientalista entenderá el mensaje.

El Alhajero. Foto: José FUENTES-SALINAS.

LIBROS Y GANCHOS

Éstos son libros que no engancharon la atención a largo plazo de los lectores, y estos son los ganchos de la ropa que pasó de moda demasiado rápido. Si usted ve el letrero “Free lemons” eso no tiene nada que ver con esos autos fraudulentos que no cumplen lo que prometían… aunque los libros podría ser lo mismo.

Libros desechables. Foto: José Fuentes-Salinas

 

La pequeña biblioteca

Ya sabemos que su perro no lee, pero para evitar que se impaciente cuando usted se detiene le dejamos encima de la caja un pomo con galletas para mascotas. Ahora que si este obsequio funciona como reforzamiento para que su perro desarrolló un reflejo condicionado como los perros de Pavlov… Qué maravilla!… Así por lo menos usted se detendrá observar los libros que de cualquier forma no leerá.

Biblioteca callejera. Foto: José Fuentes-Salinas

 

CRONICAS de California en tiempos de COVID-19: entre playas y parques

POR José Fuentes-Salinas/ Instagram: taller_jfs

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CAMBIE EL GIMNASIO por un pedazo de playa.

Son las 5:30 AM. Me pongo el reloj de pulsera. Jalo mis tenis y me visto.

Hace cuatro meses ya estaría pensando en llegar al gimnasio. Hace cuatro meses me llevaría en la mochila una toalla, jabón, shampoo y ropa limpia para salir del gimnasio LA Fitness rumbo a la oficina.

A las 6:00 de l;a mañana, junto al malecón de Seal Beach, California, un hombre disfruta de remar sobre su tabla de surfear. FOTO: José Fuentes-Salinas. Instagram: taller_jfs.

Hoy es diferente.

La oficina es mi casa, y el gimnasio es el parque o la playa.

En la cajuela del auto tengo dos pares de pesas de 15 y 20 libras, y un  balón de basquetbol, como un recuerdo de las rutinas del gimnasio.

El coronavirus nos ha hecho a todos muy precavidos. Principalmente a quienes ya estamos en edad de mayor riesgo de ser “entubados” a un ventilador y decir adiós a nuestros seres queridos por medio de un mensaje de texto en el iPhone.

Mi precaución es muy simple: ve a donde muy pocos van, usa los horarios que casi nadie usa.

Por eso estoy aquí en Seal Beach, California, caminando al filo de la playa, viendo cómo otros solitarios, precavidos e inteligentes se desplazan sobre las olas, o caminan.

Lo único que necesito es un poco de iluminación, y la sensación de que puedo respirar profundo, y sin riegos de absorber un virus.

“LA FLEXIBILIDAD ES LA MADRE DE LA VIDA” —Tao Te Ching

Siempre tengo un plan “B”.

Si un día está ocupada la cancha de basquetbol, o si no hay una distancia apropiada con quienes la visitan, me voy a otra parte del parque El Dorado a trotar sobre una banca de cemento o a caminar en medio de los pinos.

Bancas de El Dorado park, en Long Beach, California. Foto; JOSE FUENTES-SALINAS. Instagram: taller_jfs.

La cuestión es empezar el día haciendo algo para ponernos al tono de lo que vendrá después: “las noticias de que las muertes en los Estados Unidos subieron a 150,000… las noticias de que México es el tercer país con más muertes… las noticias de que las escuelas estarán cerradas, así como los cafés, los cines y todo los que solía hacer la vida grata”…

El parque por la mañana es un buen espacio para alimentar el optimismo.

Cuando el sol se empieza abrir entre los pirules y los pinos, y los cuervos empiezan a graznar, uno se da cuenta que muchas cosas no han cambiado. El parque, aún con menos gente que en el gimnasio, proporciona suficientes motivaciones para estirar el músculo y regresar a la casa-oficina tomarse un duchazo, prepararse un café con un buen desayuno y cumplir un nuevo día de pandemia.

Además, el parque no deja de recordarme lo tremendamente afortunado que soy.

Justo a la hora en que yo estoy haciendo ejercicio, escuchando con mis audífonos sones y cumbias de YouTube, un “homeless” busca en la basura envases para reciclar.

Para él, la “distancia social” es un problema crónico.

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MAS CRONICAS:

https://www.excelsiorcalifornia.com/2020/07/29/cronicas-del-covid-19-las-rutinas-perdidas/