Herramientas, símbolos y adornos del Swap Meet

EL VIEJO payaso de Ports O’ Call de San Pedro me lo dijo una vez: “Santa Claus no era rojo, así lo hizo la Coca Cola para hacer promoción. El original era verde”. Nino The Clown era un payaso de una voz gruesa y sonora que a su edad ya solamente inflaba globos salchicha para venderlos por un dólar en el puerto. Todos lo daban por un pobre viejo, pero quien se acercaba a conversar con él, se daba cuenta que era un experto en historia bíblica y había leído la Biblia en hebreo. En él pensaba ahora que andaba en el Swap Meet de Carson. Había varios Santa Claus desempleados, recién salidos de una bodega o de un garaje.

Un Santa Clause desempleado esperando a un comprador en el Swap Meet de Carson, California. Foto: José Fuentes-Salinas

Un Santa Clause desempleado esperando a un comprador en el Swap Meet de Carson, California. Foto: José Fuentes-Salinas

Los vendedores de usado trataban de darles una nueva oportunidad para animar las fiestas decembrinas. En los Swap Meets o tianguis de cosas usadas uno no sabe que se va a encontrar. Por eso siempre estoy regresando. A veces solamente para ver y para tomar fotos con el iPhone, de manera discreta, a veces sin que los vendedores lo adviertan. Los objetos dicen cosas, “connotan” significados. Aunque su vida útil ya haya concluído, son “signos”. Pero los significados hay que irlos recuperando. Me encuentro también en otro puesto unas tijeras de podar arbustos, una hoz y un martillo, exactamente como las que aparecían en las banderas rojas de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). La hoz y el martillo significaban la unión entre los campesinos y  obreros. A los vendedores les importa un carajo todas esas cosas. A ellos solo les interesa darles nuevo uso a las cosas que se van encontrando en ventas de garaje y ganarse unos dólares.

La hoz y el martillo que alguna vez fueron los símbolos de la unión entre obreros y campesinos se pierden entre otras herramientas del Swap Meet de Carson. Foto: José Fuentes-Salinas

La hoz y el martillo que alguna vez fueron los símbolos de la unión entre obreros y campesinos se pierden entre otras herramientas del Swap Meet de Carson. Foto: José Fuentes-Salinas

—Dame 120 dólares y te llevas a todos los apóstoles, incluyendo a Judas —me dice uno de ellos- que ¿dónde los encontré?… Estos vienen de un “storage room” donde remataron todas las cosas para vaciarlo.

Los apóstoles los vendían todos juntos, porque era muy difícil que alguien quisiera luego comprarlos uno por uno, y, posiblemente se les quedara Judas. Pero eran cuadros al óleo con buenos marcos. ¿Quién los había hecho? ¿dónde habían estado?… En el Swap Meet, su procedencia era tan anónima como esas sillas de ruedas, muletas, andadores o bacinicas de personas que acaso ya se habían muerto.

Ahora entiendo por qué a Neruda le gustaba andar tanto en los mercados. Las cosas, los objetos son metáforas también. En un mercado se dan la mano los mitos, los sagrado, con las cosas triviales. En el puesto de playeras están las vírgenes de Guadalupe junto con el Chapo Guzmán y Kate del Castillo. Se puede leer incluso la frase de el narcotraficante donde le dice a la actriz “ten fe en que vas a estar segura yo te voy a proteger”.

—José Fuentes-Salinas, Carson, California. 12.DEC. 2016. tallerjfs@gmail.com

Playeras donde se mezclan todo tipo de símbolos, incluyendo al Chapo Guzmán con la Vírgen de Guadalupe. Foto: José Fuentes-Salinas

Playeras donde se mezclan todo tipo de símbolos, incluyendo al Chapo Guzmán con la Vírgen de Guadalupe. Foto: José Fuentes-Salinas

Palm Springs: entre colinas rocosas y galerías

EL MOTIVO: trabajo. Ustedes saben: aquí hay hoteles y en el desierto las ideas fluyen sin tantas tentaciones, por eso se organizan conferencias. Pero no, no se trata de un monasterio. Vea usted, ahí a espaldas de la calle principal están las colinas rocosas donde en un día de suerte uno se puede encontrar con un correcaminos o una zorra perdida, y usted puede encontrar un cielo abrumadamente azul que contrasta con moles rocosas y yerbas aguantadoras a los calores de los mil diablos. Pero en el invierno, la temperatura es templada, y se puede uno fácilmente perder en un café, luego de hacer una caminata por las colinas. Pregúntenmela y les daré mi opinión. Yo vengo aquí por el cielo, por un cielo azul intenso que no se ve ahí cerca en Los Angeles o en el Inland Empire. Por la mañana, el azul es tan intenso que uno duda de la exactitud del lente de la cámara. Las colinas rocosas y las plantas del desierto lo que les falta de agua y verdor, les sobra de arte. Una caminata está llena de formas que van distrayendo la vista a cada paso, y, ya, desde lo más alto se puede ver la ciudad de Palm Springs y las hileras de palmeras que bordean las calles.

Yo vengo aquí por el cielo, y por el aire limpio, lo más básico para pasear para alguien que batalla todos los días con el tráfico de las autopistas que producen esa capa opaca beige sobre las ciudades.

El azul del desierto es de una gran intensidad por su limpieza, algo que contrasta con las formaciones rocosas del desierto. Foto: José Fuentes-Salinas

El azul del desierto es de una gran intensidad por su limpieza, algo que contrasta con las formaciones rocosas del desierto. Foto: José Fuentes-Salinas

Pero no vaya usted a pensar que uno se la pasa mirando el cielo.

Terminado el paseo, llega la hora del desayuno, de la ducha, para meterse al Museo de Arte donde, aunque sea de a poquito, uno se encuentra con una escultura de Picasso o de Henri Moore, o unas piezas de barro de México que los coleccionistas millonarios donaron al museo. El Museo de Arte, ¡ah el arte moderno!… Uno se puede lo mismo encontrar con un montón de bolsas negras de basura en el centro de la galería con pretensiones de esculturas, o una puerta recargada en la pared con un pedazo de alfombra que uno pensaba que era el olvido de un albañil, y resultó ser una obra de arte, o bien, se puede encontrar con un cuadro de Tamayo o una escultura de Felguerez.

Las colecciones del arte moderno del Museo de Arte de Palm Springs son extraordinarias comparadas con el tamaño de la ciudad. Foto: José Fuentes-Salinas

Las colecciones del arte moderno del Museo de Arte de Palm Springs son extraordinarias comparadas con el tamaño de la ciudad. Foto: José Fuentes-Salinas

—¿Le puedo pedir un favor? —le pregunto a una visitante— ¿se puede poner ahí para tomar una foto?.

—Si, claro. ¿Es usted artista?

—Pues, en eso ando —le digo con una risa Cantinflesca.

La interacción con los museos es una de las rutas no explotadas. En el museo de arte hay una pareja de viejos bombos sentados en una banca. Muchos creen, por un buen rato, que están vivos. Luego se acercan a tomarse fotos con una expresión de sorpresa. A mí me gusta tomar fotos de las sombras que se proyectan y de la forma en que el arte se mezcla con las personas. Me gusta también tomar fotos de detalles de las pinturas, como aquel pedacito de un oleo del Siglo XIX, donde se ven juntos un caballo, un búfalo y un apache, muertos en el suelo. Me aburren las pinturas donde se exaltan las figuras de los invasores, como el General Custer, aniquilar a los nativos americanos (ya he visto demasiadas películas de ese tipo). Pero me impresiona ver ese penacho largo y ese collar de garras de oso.

Debo de aceptar que tener un museo así, en medio del desierto no es poca cosa. Para lograrlo tuvieron que morirse varios millonarios, que al final de sus días se aburrieron de sus colecciones y se les ablandó el corazón. En una de las salas, solamente para que nos dé envidia, están las enormes esculturas de Henri Moore con las fotos de los grandes jardines con lagos artificiales

Al fondo se ve una figura reclinada (1956) del escultor Henri Moore, dialogando con el Judas (1906) de Eugenio Pellini. Foto: José Fuentes-Salinas

Al fondo se ve una figura reclinada (1956) del escultor Henri Moore, dialogando con el Judas (1906) de Eugenio Pellini. Foto: José Fuentes-Salinas

¿Para qué sirven los museos? —me lo he preguntado muchas veces.

Ya sé: para sensibilizarnos y, al salir, podamos percibir la belleza a nuestro alrededor, ya se trate de un muro de pintura descascarada, o una enorme roca con pretensiones de escultura.

Pareja de barro procedente de Colima, México, fechada alrededor del 200 BC. en el Museo de Arte de Palm Springs. Foto: José Fuentes-Salinas

Pareja de barro procedente de Colima, México, fechada alrededor del 200 BC. en el Museo de Arte de Palm Springs. Foto: José Fuentes-Salinas

—Palm Springs, CA.,  3, Dec., 2016. José Fuentes-Salinas. tallerjfs@gmail.com

De cómo la tecnología cibernética ha alterado la interacción de las personas con el mundo.

 

USTED se levanta a las siete de la mañana un sábado. Lo primero que hace es tomar del buró el teléfono celular, ese aparato que hoy también es: reloj, despertador, telégrafo, cámara fotográfica, calculadora, periódico, “egoteca”, fototeca, buzón, oficina… Ve en la pantalla que son las siete y se da cuenta que ha dormido lo suficiente y que no amaneció con dolor de cabeza porque supo controlar los tragos anoche -dos copas de Shiraz a lo máximo. Luego revisa si alguien publicó algo importante en el Facebook. Lo apaga. Se pone unos pants, va a la cocina, se sirve un vaso de agua y se va a la esquina del estudio. Abre las ventanas y ve que los árboles están cambiando de color y soltando las hojas rojizas y ocres al suelo. Todo está muy callado si acaso a lo lejos se oye un poco el tráfico. Será que para los consumidores no les alcanzó el viernes negro? -se pregunta. Pensar en que ahorita mismo el supermercado podría estar lleno de clientes le disuade de ir comprar dos o tres cosas que necesita para la semana: un rastrillo para rasurarse, una pasta dental… Sentir que no se ha rasurado le recuerda que anoche la reunión se interrumpió cuando su esposa, en el teléfono celular, descubrió que acababa de morir el líder cubano Fidel Castro, el mandatario que sobrevivió a 11 presidentes norteamericanos. Le recuerda que anoche su vecino se tomaba una foto con un habano sin saber que el personaje del siglo XX que los hizo famosos se moría a los 90 años en la isla.
Usted no sabía si hacer un comentario de la avalancha de información en la Internet, en las llamadas redes sociales. Eran montones de cosas repetitivas, retórica anticastrista, procastrista, e intentos de objetividad. La verdad es que el propósito original de la tecnología cibernética de comunicación se estaba perdiendo. Obtener fácil y rápidamente información era un propósito que chocaba con la avalancha de mensajes poco elaborados que distraían y atascaban el flujo de información. Todo esto tenía un gran gasto: su tiempo. En otros tiempos, digamos que hace 20 años, si hubiera puesto su bata el sábado y salido a recoger el periódico a la calle. Con un café sentado en el sillón, escudriñaría las páginas para leer y rápidamente revisaria lo que realmente le interesaba. Sin clicks, sin conexiones al Wi-Fi, dando vuelta rápidamente a las hojas, encontraría titulares tales como: “Murio Fidel”, Cual será la relación entre Washington y La Habana?, Fidel ya no gobernaba”…
Por la ventana del estudio ve cómo se empieza a nublar el cielo. Han anunciado lluvias. Si todo el día está nublado, usted que se levantó temprano habrá sido de los afortunados en haber podido disfrutar un poco de sol.
El sol vuelve a salir en un agujero de nubes, las nubes se recorren un poco. Todos estos últimos años la sequía ha jugado con la esperanza de los residentes del Sur de California. Varias veces se ha anunciado una temporada lluviosa, varias veces ha prevalecido la sequía. Algo parecido se hizo con la muerte de Fidel. Varias veces lo anunciaba unos cuantos medios, varias veces se desmentían los rumores. Esto se incrementó en el 2006, cuando su hermano Raúl asumió el poder que él tenía. Para muchos, no ver a Fidel en público era suficiente para sospechar que se estaba muriendo.
Desde que derribó la dictadura de Fulgencio Batista en 1959, para quienes nacieron en los cincuentas, para los “baby boomers” tardíos, Fidel fue la referencia de lo que ocurría en la política latinoamericana y norteamericana. Fidel acusa, acúsan a Fidel, Fidel es la causa… Pero acaso ninguna isla o país de 11 millones de habitantes ocupó tanto la imaginación política de una generación, con el Che Guevara, Camilo Cienfuegos, con la cultura de la isla: Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, Eliseo Diego, Cachao…
Escribiendo y escribiendo, empezando a ver salir de sus casas a los vecinos, usted se da cuenta que la interacción con el mundo ha cambiado abismos, desde que se empezó hablar de la revolución cubana.
Del siglo XX al siglo XXI:
* se cambiaron los relojes despertadores por los teléfonos celulares.
* Se cambiaron las bibliotecas por los teléfonos celulares.
* Se cambiaron las conversaciones por los telegramas de los teléfonos celulares.
* Se cambiaron los álbumes familiares por las fotos guardadas en los teléfonos celulares.
* Se cambiaron los correos en buzones por los correos en los teléfonos celulares.
Aún con todo eso, poco sabemos cómo se distribuye la comida en el mundo, cuántas toneladas de bananas y aguacates llegan a un país rico procedentes de un país pobre, y cuantos teléfonos celulares venden un país rico a un país pobre.
En un día de acción de gracias, nuestra gratitud está desarmada de argumentos: no sabemos bien quien nos da.
Y usted que hace años interactuaban reposada y reflexivamente, con papeles, tinta, abrazos, palabras… Hoy, interactúa costosamente con un aparatito que le podría abrir bien los ojos al mundo, pero usted insiste en verlo con los ojos cerrados, casi en un parpadeo, y en blanco y negro…
Por la ventana se ve que las nubes han desaparecido. El azul, y ocre de los árboles son una invitación a llenarse las manos de yerbas.

"Estudio" Foto: José Fuentes-Salinas

“Estudio”
Foto: José Fuentes-Salinas

-26 de noviembre de 2016.

 

—José FUENTES-SALINAS, tallerjfs@gmail.com

La triste historia de las cucarachas y su relación con las instituciones

HAN EXISTIDO por 300 millones de años. Son algunos de los animales más exitosos para adaptarse. Se adaptan incluso a los seres humanos, la especie que ha producido los peores venenos y ha jugado con la mortífera radiación. Hay 3500 especies de cucarachas en el mundo. Y aunque algunas sean sumamente inofensivas, las señoras y señoritas, los señores y los señoritos se asustan cuando ven una cucaracha en su cuarto.

Al mismo tiempo, una cumbia centroamericana, les compuso una letra en que las compara con lo más erótico del cuerpo femenino.
“Te pica la cuca, la cuca te pica, te pica en la lengüita”…
Las cucarachas americanas son muy institucionales como algunos seres humanos.
Les gusta estar en áreas protegidas cerca de los desperdicios de comida y la mierda, aunque pueden sobrevivir sin comer hasta dos o tres meses.
A la cucaracha americana le gusta vivir en edificios institucionales grandes y emigran de una compañía a otra en los meses cálidos, dando grandes sustos a las muchachas y muchachos que se baja los pantalones cerca de la taza del excusado.
Desde los tiempos del caballo de Troya, las cucarachas han retenido en su memoria genética la estrategia de invadir los hogares. Entran a escondidas en cajas, maletas, muebles y otros tiliches.
Sin embargo, no hay que sobre estimar sus habilidades.
Después del descanso de fin de semana, entré al baño de la oficina y una cucaracha que se habia salido de la cañería pataleaba desesperada boca arriba con una pata fracturada.
Como en movimientos de Jiu Jitsu y lucha grecorromana buscaban inútilmente ponerse de pie y echarse a correr, mientras yo la filmaba y me reía de sus inútiles esfuerzos.

...la cucaracha pataleaba boca arriba con una pata fracturada... Foto:JFS

…la cucaracha pataleaba boca arriba con una pata fracturada… Foto:JFS

18 de abril de 2016.

José FUENTES-SALINAS, tallerjfs@gmail.com

Los abusos a un pavo desde el punto de vista vegetariano

LO PUSIERON en un campo de concentración.

Le cambiaron su identidad, su nombre:

de gua-jo-lo-te, lo dejaron en pavo.

Le arremedaron con burla

sus escandalosos reclamos:

—¡chom-pi-pe, chom-pi-pe…!

Le cortaron el cuello

y lo desplumaron para “dar gracias”.

Ya muerto, le inyectaron

vino y vinagre

para que aflojara el cuerpo.

Le sacaron el corazón y tripas,

y lo rellenaron de tantas cosas.

Le hicieron creer

que era el centro de atención,

pero al día siguiente

nadie quería la otra mitad

de lo que fue su vida.

En el refrigerador, frío

como en una morgue

el resto del pavo

aún esperaba una mordida.

...Le cortaron el cuello y lo desplumaron para "dar gracias"... Foto: JFS

…Le cortaron el cuello y lo desplumaron para “dar gracias”… Foto: JFS

 

 

Le hicieron creer que era el centro de atención, pero al día siguiente ya nadie lo pelaba... Foto: JFS

Le hicieron creer que era el centro de atención, pero al día siguiente ya nadie lo pelaba… Foto: JFS

José FUENTES-SALINAS, tallerjfs@gmail.com

The Shopping Season: entre el Viernes Negro y La Navidad

#Thanksgiving, #ViernesNegro, ##Navidad, #ComprasNavideñas, #Malls, #Amazon, #OnSale, #ShoppingCenters… Los “hashtags” de la temporada le producían alergia psicológica. Cuando en la temporada de fin de año iban apareciendo estas categorías, le empezaban a salir ronchas de nostalgia. Como mecanismo de defensa, su mente regresaba a aquella época en que no existían todos estos conceptos. Se trataba de un regresión, de una idealización de un pasado que nunca fue así, como lo explicara Freud. La alergia lo llevaba a una época en que los conceptos eran #aguinaldo, #ponche, #posadas, #cosechas, #amigos, #vacaciones, #Jaja…

Una vez leyó que todas las culturas del mundo, en todas las épocas se mueven por ciclos, y en la última parte del año, los rituales se encaminan a juntarse y compartir, para sentir que el año tuvo sentido. Los croatas se juntan en un lago y sacan una gran cantidad de carpas que mantienen vivas hasta la cena navideña. En algunos pueblos rurales de latinoamérica engordan un guajolote y luego lo sacrifican para cocinarlo. En los orígenes de los regalos, las tribus se juntaban para intercambiar los excedentes de sus cosechas, o de su economía. Eso fue el origen del concepto de regalar: compartir los excedentes, antes que endeudarse para dar lo que no se tiene. La actividad manufacturera o agrícola concluía el año con unos cuantos excedentes, un costal de nueces, un collar de piedras labradas. Toma y daca.

Entró al Centro Comercial de Torrance, California. Se entraba por la tienda que tiene maniquíes de madera estilizados con un estilo cubista, y camisas cercanas a los cien dólares, bolsas “de marca”, que es solo una forma acaso boba de distinguir una mercancía de otra. En esa tienda de ropa, cosméticos, zapatos y relojes, la última novedad era el bar y el restaurant incluido para que la experiencia de compras no se interrumpa por el hambre o por el estrés.

Esa tienda era la puerta de entrada a las más de 200 que ocupaban varias cuadras: Kate Spade New York, Hugo Boss, Brook’s Brothers, Z Gallerie, Vince Camuto. Nordstrom, Macy’s, Macy’s Men, Levis, Home & Furniture, JCPenney, Sears, Billabong…

Pero él buscaba más la originalidad: el changarrito que hacía playeras, el puestecito de nacimientos y cruces de madera de olivo de Jerusalem, la tienda “Ay Güey” que vendía playeras y artículos de boutique mexicanos…

También le gustaba pasar a las tiendas TJ Maxx, donde si había algo que le gustaba debía llevárselo, porque no iba a durar a ese precio. Ahí era donde cada año compraba las chucherías para el intercambio de regalos de la compañía: un pomo, una taza, un cuadro, un adorno…

El Centro Comercial había sido remodelado hace poco más de un año. El costo de la remodelación lo pagaron las tiendas de .99 centavos, y otras que vendían artesanía de importación.

Los puestos temporales eran los pocos que le sorprendían, como el vendedor de artículos de Fe.

—¿Por qué junta el nacimiento con la muerte?- le preguntó al comerciante de artículos de madera de olivos, de Jerusalem.

El comerciante pensó que era una pregunta absurda, o por lo menos rara.

—Es lo que pide la gente —dijo.

En el centro comercial los adornos navideños y las ofertas empezaban a colgarse. Pero ese puesto de nacimientos tallados en madera era la única referencia al concepto original. Se justificaba. Pero ¿y las cruces? ¿por qué poner un montón de cruces del martirizado Jesús rodeado de nacimientos?

—Eso no es bueno para que lo vean los niños —quiso decirle— imagínese que venga un niño y una madre tenga que explicarle que a ese bebé lo van a sacrificar en una cruz, haciéndole derramar sangre con una corona de espinas. ¡Qué salvajada!, ¿no le parece?… Por lo menos no es lo políticamente correcto. ¿Por qué no guarda las crucifixiones para otro tiempo?

En esa tienda, que se ostentaba como la más grande de la Costa Oeste, aún no tenía la tienda favorita de los jóvenes y muchos mayores: la Apple. Por alguna razón, aún no se incluía, a pesar de que en otro “mall”, el de Cerritos, existía desde hacía varios años, y, en los fines de semana se convertía como en una verdadera misa de la tecnología cibernética.

La tecnología cibernética era acaso la mercancía más cotizada de la segunda década del milenio. Era esa misma tecnología que poco a poco estaba enterrando esa costumbre del #BlackFriday de atiborrar las tiendas para aprovechar las ofertas, algunas veces incluso desde la madrugada posterior al Día de Acción de Gracias.

Ahora, los compradores compraban “On Line” averiguando las ofertas en Amazon, y, algunas veces, recogían la mercancía en la tienda el mismo día de la compra, pero sin hacer lineas para pagar.

También, algunas tiendas, sabedoras de que cuando se cumplen los 30 años los compradores se hacen más inteligentes, empezaron a inventar fechas alrededor del año para que la gente fuera comprando con la sensación de que le daban más barato: Valentines Day, Mothers Day, Labor Day, Veterans Day, Cinco de Mayo, Super Saturday… ¡A Viernes Negro, cada vez te la vez más negras, cada vez eres más gris!… Lo bueno es que para muchos habrá más tiempo para digerir la comilona del Pavo, del  Thanksgiving.

Puesto temporal de venta de adornos navideños para el arbolito en Del Amo Fashion Center. Foto: JFS

Puesto temporal de venta de adornos navideños para el arbolito en Del Amo Fashion Center. Foto: JFS

 

 

CONTRAREFRANES

I

Tanto peca el que mata a la vaca, como el que se hace buey.

II

A los amigos se les conoce en la hospitalidad y fuera de la cárcel. No confundamos la inevitabilidad con la libre elección.

III

A caballo dado, cámbialo por una bicicleta.

IV

Cada chango a su petate.

José FUENTES-SALINAS, tallerjfs@gmail.com , 30, oct., 2014

Bicicletas a la venta en el Swap Meet de Carson, California. Foto: JFS

Bicicletas a la venta en el Swap Meet de Carson, California. Foto: JFS

Los errores de la economía personal

LA ECONOMIA monetaria te lleva a pensar que solo valen la pena lo que significa grandes deudas.

LA ECONOMIA psicológica te hace creer que solo valen la pena los grandes compromisos sociales.

José FUENTES-SALINAS, tallerjfs@gmail.com, 14, nov., 2015

Hay cosas elementales que valen la pena, o más bien la alegría. Foto: Museo LACMA, Los Angeles, CA. -José FUENTES-SALINAS.

Hay cosas elementales que valen la pena, o más bien la alegría. Foto: Museo LACMA, Los Angeles, CA. -José FUENTES-SALINAS.

 

La vieja y nueva tecnología del sonido: ¿qué hacer con un iPod?

El letrero en la pantalla dice: “batería descargada, conéctelo al alimentador”. La realidad es que el iPod ya tiene un buen rato conectado a ese alimentador y a esas bocinas. Parece como si tuviera parálisis cerebral, como si la mielina de las conexiones neuronales estuvieran desgastadas, y la orden del cerebro a las bocinas no llegara.

Y el problema es que ahí están mis cuatro mil canciones y piezas musicales preferidas.

Mientras, en el viejo estéreo que tengo desde hace 25 años escucho con una gran calidad de sonido la estación de radio de música clásica KUSC Radio Universidad. Ustedes se han de preguntar por qué insisto en hacer funcionar ese iPod, y he de decirles que tengo mis razones. En primer lugar, estas grabaciones me han costado mucho tiempo. Muchas vueltas a las bibliotecas, mucho tiempo de seleccionar música para que esté justo a la medida de mi ocio. Incluso, buenos amigos y parientes me han facilitado su música para grabarla. Sin ir muy lejos, mi cuñado Tony Vega me prestó alguna vez su colección de Javier Solís y Fernando Fernández para grabarla. Tenía la idea, con ese aparato, de que en algún momento sería lo único que necesitaría para amenizar cualquier reunión. La música está ahí. Las reuniones han faltado.

¡Ah!… cómo me acuerdo cuando la música, por muy escasa que fuera, tenía un momento muy especial para escucharse. Paula, por ejemplo, compraba sus discos de Los Babys o de Fausto Papetti para escucharlos con sus amigas. Kiko, el Guero y Tony se juntaban para escuchar la música de Los Tecolines “con el requinto de oro de Sergio Flores”.

El iPod se da cuenta de que estoy hablando mal de él. De repente, empieza a funcionar y toca la música de los Erandi. Entiendo que se ha empezado a cargar la batería, pero es una batería que se carga y descarga con demasiada facilidad, así como muchas personas a quienes les llega el momento en que se animan y se desaniman con mucha facilidad.

Apago el viejo radio. Cambio de canciones. Como les había dicho la otra vez, este viejo aparato se volvió muy desordenado y elige al azar distintos géneros. Pasa del Jazz a la Norteña, y de una pirecua a un concierto sinfónico.

También, requiere de más tiempo y más paciencia para cargar la batería, así como habrá mañana muchísimos votantes que no entenderán cómo un fantoche millonario engañó a las partes más rurales, más atrasadas del electorado.

Discos Long Play, acetatos que se convertían en pretextos para reuniones para escuchar música. Ahora, suelen encontrarse en los mercados de cosas usadas. Como en este Swap Meet de Carson. Foto: José Fuentes-Salinas.

Discos Long Play, acetatos que se convertían en pretextos para reuniones para escuchar música. Ahora, suelen encontrarse en los mercados de cosas usadas. Como en este Swap Meet de Carson. Foto: José Fuentes-Salinas.