Los Héroes de la Independencia

¿Me lo habría mandado algún dios misericordioso en un acto de magia?.

Todo aquello era muy raro.

El viernes había ido al Swap Meet de la Villa Alpina, en Carson.

Pasé a conversar con Enrique, el vendedor de joyas usadas, monedas viejas y chacharitas.

Hacía una semana que le había comprado un peso mexicano con mi fecha de nacimiento, en un acto de nostalgia.

Hablábamos y hablábamos de lo feliz que nos hacían nuestros atribulados padres como estas moneditas del día domingo.

Esa monedota de Morelos la llevada desde entonces como un fetiche, como una moneda de suerte.

Al regresar a la casa en Long Beach me quité la ropa para lavarla.

Saqué de las bolsas del pantalón mis llaves, mi billetera y la moneda de Morelos.

De pronto, sentí que en un rinconcito de la bolsa había otra monedita.

Era doña Josefa Ortiz de Domínguez, la heroína de la independencia, que acaso no quería dejar solo al Generalísimo Morelos.

¿Cómo habría llegado allí, de donde?

Cuando vi que era de la misma fecha de mi nacimiento entendí el mensaje: alguien del más allá quería recordarme que los pesos pesados están hechos de las humildes Josefitas de cinco centavos.

 

—José Fuentes-Salinas, 07202018.

HUEVOS DE PASCUA: El cuento del Sorullo Garambullo, Bubulín y el conejo azul

—¡Pues qué huevos de conejo!. Mira nomás donde fue a esconderlos. —dijo Canario Pikitoeoro.

—Cállese las orejas no ande de habladurías, —dijo Interneto agorafóbicus.

—Es que sí, ¡ya ni la friega!… no sabe que los Chavalitos no alcanzan esas ramas del árbol. Aún así los esconden entre las ramas altas, entre el zacate, detrás de la rocas, y hasta debajo de esos arbustos donde puede haber alguna araña.

—Bueno, pues así es el chiste, si no ¿cuál es la diversión?.

Canario e Interneto estaban en el Domingo de Pascua siguiendo una nueva tradición en California.

Las mamás después de ir a la tienda del dólar habían traído toda clase de huevos de plástico, canastas y chocolates baratos.

El Sorullo Garambullo se enojó.

—Oye vieja ya ni la rechiflan se fueron a lo más barato, —dijo— de perdida deberían haber traído unos cuantos paquetes de Snickers.

—Cállate los ojos dijo Lou Chona tú no me diste ni un cinco para traerles huevos, ¡que huevos!.

—¡Ay si no la sueltas te ahogas! —dijo Sorullo Garambuyo.

A los chiquillos no les parecía importar el precio de los huevos tampoco si eran huevos de verdad o huevos de puro plástico. Pero eso si el Bubulín, el filósofo y ambientalista del grupo les dijo: “Eyyy… guys, si no necesitan tantos huevos no los recojan y se lo damos a los niños pobres”.

—Ja ja ja, —soltó la carcajada el Bombín Patasudadas— carnal yo sé que tú eres buena onda pero a los niños pobres lo que menos les interesa son huevos de plástico, ellos quieren huevos de verdad  y si es con un galón de leche mejor.

Bubulín se quedó callado.

Luego pensó en que él se iba a guardar unos cuantos huevitos, pero eran para su abuelito que estaba en el hospital.

Don Meño esa vez no iba poder estar en el juego de los niños, pero le pidió a su hija que pusiera en el Facebook algunas fotos para verlas desde el hospital.

Por eso su hija se preparó muy bien para sacarles fotos. Además, había llevado un día antes a los chiquillos al centro comercial para tomarles fotos con el conejo azul que estaba ahí sentado por varias horas como Santa Claus en Navidad esperando a que se le arrimaran los chamacos y tomarse una foto. Tomarse una foto con el conejo del malll era mucho más barato que contratar a uno, o rentar uno de esos disfraces pestilentes que quién sabe cuantos papás se pusieron.

Esa sería la primera vez que Don Meño no se la estaría pasando con sus nietos pero estaba contento de que se hubieran juntado sus hijas en el parque y que los primos que vinieron de Oregón estuvieron allí con sus otros primitos.

—Oye, mamá, y los conejos ¿no traen billetes? —pregunto Bubulín.

—Ja ja ja ja ja, —dijo su mamá— que chiquillo tan interesado. Este año los conejos no traen billetes porque están medio jodidos.Pero ya confórmate con que traigan chocolates.

Así, el Bubulín siguió buscando huevos y huevos que iba depositando en su canasta.

Se comieron unos cuantos chocolates y los demás los depositaron en un frasco grande para irselos comiendo poco a poco.

El Bubulín el más inteligente de todos los chamacos juntó todos los huevitos de plástico vacíos y los puso en una bolsa.

—Mamá, —le dijo a la Lou Chona— ¿dónde está el tambo de basura para reciclar?.

Eso si que sorprendió al Sorullo Garambullo.

—De verdad que estos cipotes ya se están haciendo más inteligentes— le dijo a la Lou Chona. —Quién iba a pensar que un niño de seis años ya tiene la noción de que el plástico contamina.

—José FUENTES-SALINAS, MAR., 28, 2018. tallerjfs@gmail.com

FABULILLAS: El robot que limpiaba casas y daba instrucciones para vivir

UNA VEZ QUE LA CASA estaba perfectamente organizada, el robot pasó por cada habitación, cocina, comedor, sala y baños, a tomar fotografías en 360°, con un carrusel de cámaras que hacían un círculo.

Las imágenes de cómo debía lucir la casa se guardaron en su cerebro.

Luego vino la parte más importante.

Después de unos días de desarreglos, de calcetines regados en el suelo, de papeles de propaganda, bolsas de desecho y ropa tirada en cualquier lugar, el robot se puso funcionar.

Como un magnífico sirviente, con su visión de 360° empezó en la cocina recoger cáscaras de plátano, cajas vacías de cereal, servilletas de papel usadas… Y todas las iba depositando en sus respectivos lugares.

Llegó el comedor. Recogió la botella de vino de la cena del día anterior, los papeles de la propaganda política de los concejales de la ciudad, las ofertas de los supermercados y de servicios de cambios de aceite y llantas.

En la sala, el robot a acomodó las almohadas de los sillones y los arregló como en las imágenes archivadas en su cerebro. Los ositos de peluche de los 49ers de San Francisco los puso en medio.

Como un devorador del desorden, como una aspiradora de desarreglos, el robot furiosamente iba poniendo cada cosa en su lugar.

Y no solo eso. Mientras lo hacía tenía programada la “Marcha de los soldados” de la ópera Fausto, de Charles Gounod, aunque, si se prefería, se podía programar la “Cumbia Sampoesana” con Aniceto Molina.

INSTRUCCIONES PARA VIVIR

LUEGO DE HABER terminado su trabajo, el robot dejó a su cliente un instructivo para mejorar su calidad de vida, basado en recomendaciones del Instituto de la Longevidad de la Universidad de California en Los Angeles (UCLA):

  • Su cerebro es tan importante como el corazón, protéjalos. Son como un buen matrimonio, lo que le hace bien a uno le hace bien al otro.
  • Nunca es tarde para aprender a vivir mejor. Eso ya lo sabía su abuelo, pero nunca le hizo caso.
  • Organice su cuarto, su casa, su trabajo, su vida… El desmadre produce demasiada ansiedad y cortisol, la hormona del estrés, que le puede arruinar la memoria y la salud. Clasifique los objetos, acuérdese del álgebra; organícelos todos los días como lo hacía el abuelo.
  • No pretenda abarcar toda la información del ciberespacio. El que mucho abarca poco aprieta. La publicidad e información del periódico dominical es lo que le tomó a su abuelo una vida en digerir. Cuando entre al ciberespacio vaya con una pregunta bien hecha para que no vaya perderse en el supermercado de respuestas.
  • Simplifique su vida, use las cosas para lo que fueron hechas: sus pies para caminar, su cerebro para pensar imaginar… la noche para dormir.
  • Nunca agote sus recursos, ni su energía, ni su dinero, la fantasía de control que le da la ciencia y la tecnología suelen ser insuficientes.
 —José FUENTES-SALINAS, Long Beach, Ca., 11/Mar./2018. tallerjfs@gmail.com

CONSUMO: Modelo para armar

Cuando le venden un modelo para armar, no le venden el mueble. Le vende la promesa de un entendimiento. Le venden una lista de piezas con que se hace un mueble. Le vende la esperanza de que usted tenga paciencia y suficiente tiempo para organizar tornillos y tablas. Le venden la posibilidad de que una a una, paso por paso, vaya armando el esqueleto, y luego las puertas y piezas que hacen el mueble que usted vió en la tienda.
Cuando le venden el modelo para armar, le venden la ilusión de que usted ahorrará dinero, porque saben que usted no es bueno para las matemáticas, y acaso pensará que valió la pena pasar una jornada de trabajo para ahorrarse dos o 10 dólares. Cuando le venden un modelo para armar le venden la idea de que usted era un carpintero, pero no lo sabía. Cuando le venden un modelo para armar le venden un conflicto con su esposa que desde el primer minuto querrá que usted sea mago, y haga aparecer el mueble que ella vio en la galería, y que compró por Amazon.

Cuando le venden un modelo para armar le venden la idea de que usted es carpintero, pero no lo sabía. Foto: José Fuentes-Salinas

—José FUENTES-SALINAS/tallerjfs@gmail.com

Masacre de San Valentín: entre la mecánica y la psicología

El hombre llevó su auto al día siguiente de que se encendió la luz de alerta en el panel.

—Deme las llaves, —dijo el mecánico de Walmart— ahorita lo revisamos.

Sabía que con el único transporte que tenía no se jugaba.

La movilidad es algo básico en una ciudad que se mueve en autopistas. Las señales de alarma son el último recurso de sobrevivencia.

Recordaba la vez que se encendió la luz del motor y al revisarle el aceite se dio cuenta que estaba casi seco. Esa vez, en el mismo estacionamiento de las tiendas Target le puso dos pintas de aceite que se chupó como un horno ardiente.

***

En la televisión de la sala de espera donde ahora estaba también se hablaba de las otras señales de alarma.

El asesino de la masacre tenía 19 años, era un hijo adoptivo que había perdido a sus dos padres adoptivos, primero a su padre, luego a su madre cerca del “thanksgiving” cuando todo el país se reúne en familia para dar gracias.

El muchacho tenía una personalidad complicada, lo había terminado su novia, y lo habían expulsado de la escuela. El muchacho era una máquina a punto de explotar. Regresó al escuela, hizo sonar la alarma para que todos salieran y les empezó a disparar con un rifle semiautomático AR-15, como si fuera un juego de feria. Fueron 17 muertos. La cosa hubiera sido peor si hubiera podido romper los cristales del tercer piso y dispararles como en la masacre del hotel Mandalay Bay en las Vegas hace pocos meses.

***

A la sala de espera llegó el mecánico.

—Revisamos la batería —dijo—, tiene garantía, pero todavía le sirve para otro año, le vamos a limpiar las conexiones eléctricas, quizá eso es el problema.

El hombre se puso contento de que el auto todavía mantuviera su integridad, que todavía pudiera llevarlo a trabajar a la tienda, al gimnasio, aún con las 235.000 millas que lo había corrido.

13 años le había durado, seis menos que la edad del asesino que ahora mismo lo llevaban esposado y con traje naranja frente a la juez.

Cabizbajo dijo su nombre y se lo llevaron.

¿Porque nadie notó que ese muchacho tenía en su cabeza un motor a punto de hacer cortocircuito?

¿Qué no había psicólogos en esa escuela?

Más para expiar culpas que para buscar soluciones, el gobernador y el presidente, los legisladores todos ellos bendecidos por los millones de dólares de la Asociación del Rifle, mandaron sus condolencias a las familias de las víctimas.

Pero en un tiempo de Internet y redes sociales, la respuesta de los jóvenes estudiantes no se hizo esperar.

—F… You Mister presidente!, no necesitamos sus oraciones, sino de sus acciones para hacer seguras nuestras escuelas. —escribió un muchacho en Twitter.

Un padre de familia de la misma escuela le decía que el dinero que se pensaba gastar para construir un muro fronterizo con México, lo debería gastarlo en hacer más seguras las escuelas.

—Yo no tengo miedo a una invasión de mexicanos, tengo miedo que un día mis hijos no regresen de la escuela, —dijo el padre frente a las cámaras de televisión.

Habían sido 18 tiroteos en mes y medio, de lo que iba del año.

La nueva masacre del día de San Valentín tenía algo más de mórbido. Ese día también coincidía con el miércoles de ceniza, día en que se inicia la preparación cristiana para la pasión y muerte de Jesús. También ese día en 1929 había culminado en una masacre la guerra entre los mafiosos en Chicago. Vestidos de policías los matones de Al Capone habían llegado al cuartel de Bugs Morán y habían asesinado a siete de sus rivales.

La historia dice que esa fue la acción más sangrienta antes de que Al Capone controlara a la mafia.

¿Que dirían ahora los descendientes de sus mafiosos? ¿Que dirían ahora que un muchacho pecoso llegó en un auto de alquiler Uber a cometer otra masacre de San Valentín?

Es un buen negocio acomodar en los tableros electrónicos de los autos indicadores que informen si las llantas están desinfladas, si el motor no tiene suficiente aceite, si la batería está descargada, si el auto está en demasiado estrés… pero acaso no es tan buen negocio pagarle a un psicólogo para que detecte a tiempo un chamaco que se aísla, un deprimido, un delirante.

El hombre recogió las llaves de su auto, y le dijo al gerente que ojalá le pudieran mandar un mensaje cuando la batería estuviera a punto de expirar.

—Buena idea —respondió

Encendió el auto y se subió a la autopista

.En la misma estación de radio en la que hace unos días había escuchado a un locutor decir que ser psicólogo es “ser candidato permanente al desempleo”, ahora todos hablaban de salud mental.

“Tenemos que invertir más en programas de salud mental en las escuelas… Tenemos que prevenir que muchachos con trastornos mentales compren armas… Nos falló detectar a tiempo con el FBI el riesgo…

—¡Bola de cabrones! —se dijo, y cambió de estación de radio, para escuchar música clásica.

 —José FUENTES-SALINAS, 19, FEB.,2018. tallerjfs@gmail.com

Carta ecológica a Santa Clause

Querido Santa Claus:

Este año me he portado muy bien. He sido muy ecológico. Esto quiere decir que he usado muy poco plástico, y no he producido demasiados desperdicios.
Por eso, este año te quiero hacer un pedido muy especial: no regales nada que no sea ecológico.
Por favor, no regales esos suéteres ridículos, que solo se usan unos días, y se llevan a la tienda de artículos usados.
Tampoco regales demasiado plástico, principalmente ese plástico que se va a tirar a las playas, o que causa graves problemas en los basureros.
Este año quisiera que revisaras bien las necesidades de las personas y les dieras solamente aquellos regalos que realmente necesitan.
Una forma de lograr esto, es preguntándole bien a las mamás lo que sus hijos usan más, y no llegar así nomás a lo pendejo a descargar un montón de juguetes que de cualquier forma en dos meses los niños desechan.
El planeta ya no aguanta más santa.
Y tú que vienes del polo norte sabes bien la forma en que ya los glaciares se están derritiendo y muy pronto los osos polares van a estar llegando a las costas de Acapulco.
No hay que ser santa.
Tú tienes que empezar a predicar con el ejemplo.
Si en verdad quieres que la Navidad sea blanca y haya nieve, venados y árboles, debes pensar en proteger el planeta, no te hagas pendejo.

– José Fuentes-Salinas, Long Beach, Ca 

El sacrificio de las arañas verdes

CUANDO sea aún más evidente que el veneno de los pesticidas en las plantas son mucho más dañinos que las ocasionales molestias de las arañas en la agricultura, se les hará justicia. Las arañas y otros insectos benéficos son el futuro y el presente de la agricultura orgánica. Mientras, basado en mi experiencia de entomólogo aficionado, me siento obligado a dar testimonio de la Lynx verde que tuve como residente en el nopal del jardín.

1.- La araña Lynx verde hace su nido y lo protege de depredadores. Foto: José Fuentes-Salinas

1.- La araña Lynx verde hace su nido y lo protege de depredadores. Foto: José Fuentes-Salinas

Digo que “tuve”, porque hoy que llegué del trabajo me di cuenta que su ciclo había concluido. La araña verde hizo primero un nido, una bolita en el extremo de la penca del nopal. Ese nido lo cuidó por varios días contra otros depredadores. Hizo un tejido fino y breve para que no llegaran avispas u otros insectos a destruírlo. Pacientemente esperó, hasta que emergieron las arañitas. Y cuando estas nacieron, les enseñó a cuidarse, a juntarse cuando el viento sacudía la planta y a estar listas para cuando llegara el día.

2.- Al nacer las arañas, les enseñó a juntarse para protegerse de los ramalazos del viento. Foto: José Fuentes-Salinas.

2.- Al nacer las arañas, les enseñó a juntarse para protegerse de los ramalazos del viento. Foto: José Fuentes-Salinas.

Hoy llegó el día. La araña madre quedó inmóvil cerca del nido que tanto protegió. Las arañitas pronto se irán a defenderse por ellas mismas y a dar cuenta de los insectos dañinos para proteger el jardín, algo que les enseñó su madre, que por cierto tiene un gran cerebro.

3.- Finalmente, al concluir su ciclo, la araña verde Lynx quedó inmóvil junto a su nido. Foto: José Fuentes-Salinas

3.- Finalmente, al concluir su ciclo, la araña verde Lynx quedó inmóvil junto a su nido. Foto: José Fuentes-Salinas

La triste historia de las cucarachas y su relación con las instituciones

HAN EXISTIDO por 300 millones de años. Son algunos de los animales más exitosos para adaptarse. Se adaptan incluso a los seres humanos, la especie que ha producido los peores venenos y ha jugado con la mortífera radiación. Hay 3500 especies de cucarachas en el mundo. Y aunque algunas sean sumamente inofensivas, las señoras y señoritas, los señores y los señoritos se asustan cuando ven una cucaracha en su cuarto.

Al mismo tiempo, una cumbia centroamericana, les compuso una letra en que las compara con lo más erótico del cuerpo femenino.
“Te pica la cuca, la cuca te pica, te pica en la lengüita”…
Las cucarachas americanas son muy institucionales como algunos seres humanos.
Les gusta estar en áreas protegidas cerca de los desperdicios de comida y la mierda, aunque pueden sobrevivir sin comer hasta dos o tres meses.
A la cucaracha americana le gusta vivir en edificios institucionales grandes y emigran de una compañía a otra en los meses cálidos, dando grandes sustos a las muchachas y muchachos que se baja los pantalones cerca de la taza del excusado.
Desde los tiempos del caballo de Troya, las cucarachas han retenido en su memoria genética la estrategia de invadir los hogares. Entran a escondidas en cajas, maletas, muebles y otros tiliches.
Sin embargo, no hay que sobre estimar sus habilidades.
Después del descanso de fin de semana, entré al baño de la oficina y una cucaracha que se habia salido de la cañería pataleaba desesperada boca arriba con una pata fracturada.
Como en movimientos de Jiu Jitsu y lucha grecorromana buscaban inútilmente ponerse de pie y echarse a correr, mientras yo la filmaba y me reía de sus inútiles esfuerzos.

...la cucaracha pataleaba boca arriba con una pata fracturada... Foto:JFS

…la cucaracha pataleaba boca arriba con una pata fracturada… Foto:JFS

18 de abril de 2016.

José FUENTES-SALINAS, tallerjfs@gmail.com

Los abusos a un pavo desde el punto de vista vegetariano

LO PUSIERON en un campo de concentración.

Le cambiaron su identidad, su nombre:

de gua-jo-lo-te, lo dejaron en pavo.

Le arremedaron con burla

sus escandalosos reclamos:

—¡chom-pi-pe, chom-pi-pe…!

Le cortaron el cuello

y lo desplumaron para “dar gracias”.

Ya muerto, le inyectaron

vino y vinagre

para que aflojara el cuerpo.

Le sacaron el corazón y tripas,

y lo rellenaron de tantas cosas.

Le hicieron creer

que era el centro de atención,

pero al día siguiente

nadie quería la otra mitad

de lo que fue su vida.

En el refrigerador, frío

como en una morgue

el resto del pavo

aún esperaba una mordida.

...Le cortaron el cuello y lo desplumaron para "dar gracias"... Foto: JFS

…Le cortaron el cuello y lo desplumaron para “dar gracias”… Foto: JFS

 

 

Le hicieron creer que era el centro de atención, pero al día siguiente ya nadie lo pelaba... Foto: JFS

Le hicieron creer que era el centro de atención, pero al día siguiente ya nadie lo pelaba… Foto: JFS

José FUENTES-SALINAS, tallerjfs@gmail.com

Introducción a la ortopedia preventiva: LA MANO

¿Para cuantos movimientos sirve una mano?, habrá que preguntarse. Trate de estrechar otra mano y lo empezará a entender. Habrá un frasco de tinta o de nopales en vinagre y lo sabrá. A media noche trate de alcanzarse la espalda para rascarse, y lo sabrá. Abra una puerta, abotónese la camisa y el pantalón, jale los calcetines, abróchese las agujetas, arranque una mala hierba, apriétese la nariz, intente una caricia… Y lo empezará entender.
Luego de haber recuperado el movimiento perdido por una semanas, usted entenderá que lo menos importante es cuánto oro puede colgarse, en cuanto tiempo. Habrá de entender que girar el puño, jalar una cuerda, frotarse los dedos, son una maravilla que solía despreciar. Y ya descartamos por hecho que usted sea un guitarrista o boxeador, porque acaso sólo lo llenaremos de temores.

EL REENCUENTRO
Las hábiles manos quitaron la coraza que la habia inmovilizado por varias semanas. Al sentirse libre, se abrazó con su pareja, se entrelazaron, se penetraron. El mal olor y el sudor no detuvo el encuentro. Se volvieron a sentir parte de un mismo cuerpo. Luego, En la regadera volvieron a compartir la espuma, sintieron nuevamente el agua tibia escurrirse. Cuidando de no hacer nuevamente movimientos peligrosos, la mano fracturada volvió a participar en ese acto de relajamiento, de purificación con la mano derecha.

Las manos se vuelven a reconocer, luego de que ortopedistas de UCI Irvine removieran el "casting".

Las manos se vuelven a reconocer, luego de que ortopedistas de UCI Irvine removieran el “casting”.

José FUENTES-SALINAS, tallerjfs@gmail.com, 1 de Julio, 2016