El sacrificio de las arañas verdes

CUANDO sea aún más evidente que el veneno de los pesticidas en las plantas son mucho más dañinos que las ocasionales molestias de las arañas en la agricultura, se les hará justicia. Las arañas y otros insectos benéficos son el futuro y el presente de la agricultura orgánica. Mientras, basado en mi experiencia de entomólogo aficionado, me siento obligado a dar testimonio de la Lynx verde que tuve como residente en el nopal del jardín.

1.- La araña Lynx verde hace su nido y lo protege de depredadores. Foto: José Fuentes-Salinas

1.- La araña Lynx verde hace su nido y lo protege de depredadores. Foto: José Fuentes-Salinas

Digo que “tuve”, porque hoy que llegué del trabajo me di cuenta que su ciclo había concluido. La araña verde hizo primero un nido, una bolita en el extremo de la penca del nopal. Ese nido lo cuidó por varios días contra otros depredadores. Hizo un tejido fino y breve para que no llegaran avispas u otros insectos a destruírlo. Pacientemente esperó, hasta que emergieron las arañitas. Y cuando estas nacieron, les enseñó a cuidarse, a juntarse cuando el viento sacudía la planta y a estar listas para cuando llegara el día.

2.- Al nacer las arañas, les enseñó a juntarse para protegerse de los ramalazos del viento. Foto: José Fuentes-Salinas.

2.- Al nacer las arañas, les enseñó a juntarse para protegerse de los ramalazos del viento. Foto: José Fuentes-Salinas.

Hoy llegó el día. La araña madre quedó inmóvil cerca del nido que tanto protegió. Las arañitas pronto se irán a defenderse por ellas mismas y a dar cuenta de los insectos dañinos para proteger el jardín, algo que les enseñó su madre, que por cierto tiene un gran cerebro.

3.- Finalmente, al concluir su ciclo, la araña verde Lynx quedó inmóvil junto a su nido. Foto: José Fuentes-Salinas

3.- Finalmente, al concluir su ciclo, la araña verde Lynx quedó inmóvil junto a su nido. Foto: José Fuentes-Salinas

La triste historia de las cucarachas y su relación con las instituciones

HAN EXISTIDO por 300 millones de años. Son algunos de los animales más exitosos para adaptarse. Se adaptan incluso a los seres humanos, la especie que ha producido los peores venenos y ha jugado con la mortífera radiación. Hay 3500 especies de cucarachas en el mundo. Y aunque algunas sean sumamente inofensivas, las señoras y señoritas, los señores y los señoritos se asustan cuando ven una cucaracha en su cuarto.

Al mismo tiempo, una cumbia centroamericana, les compuso una letra en que las compara con lo más erótico del cuerpo femenino.
“Te pica la cuca, la cuca te pica, te pica en la lengüita”…
Las cucarachas americanas son muy institucionales como algunos seres humanos.
Les gusta estar en áreas protegidas cerca de los desperdicios de comida y la mierda, aunque pueden sobrevivir sin comer hasta dos o tres meses.
A la cucaracha americana le gusta vivir en edificios institucionales grandes y emigran de una compañía a otra en los meses cálidos, dando grandes sustos a las muchachas y muchachos que se baja los pantalones cerca de la taza del excusado.
Desde los tiempos del caballo de Troya, las cucarachas han retenido en su memoria genética la estrategia de invadir los hogares. Entran a escondidas en cajas, maletas, muebles y otros tiliches.
Sin embargo, no hay que sobre estimar sus habilidades.
Después del descanso de fin de semana, entré al baño de la oficina y una cucaracha que se habia salido de la cañería pataleaba desesperada boca arriba con una pata fracturada.
Como en movimientos de Jiu Jitsu y lucha grecorromana buscaban inútilmente ponerse de pie y echarse a correr, mientras yo la filmaba y me reía de sus inútiles esfuerzos.

...la cucaracha pataleaba boca arriba con una pata fracturada... Foto:JFS

…la cucaracha pataleaba boca arriba con una pata fracturada… Foto:JFS

18 de abril de 2016.

José FUENTES-SALINAS, tallerjfs@gmail.com

Los abusos a un pavo desde el punto de vista vegetariano

LO PUSIERON en un campo de concentración.

Le cambiaron su identidad, su nombre:

de gua-jo-lo-te, lo dejaron en pavo.

Le arremedaron con burla

sus escandalosos reclamos:

—¡chom-pi-pe, chom-pi-pe…!

Le cortaron el cuello

y lo desplumaron para “dar gracias”.

Ya muerto, le inyectaron

vino y vinagre

para que aflojara el cuerpo.

Le sacaron el corazón y tripas,

y lo rellenaron de tantas cosas.

Le hicieron creer

que era el centro de atención,

pero al día siguiente

nadie quería la otra mitad

de lo que fue su vida.

En el refrigerador, frío

como en una morgue

el resto del pavo

aún esperaba una mordida.

...Le cortaron el cuello y lo desplumaron para "dar gracias"... Foto: JFS

…Le cortaron el cuello y lo desplumaron para “dar gracias”… Foto: JFS

 

 

Le hicieron creer que era el centro de atención, pero al día siguiente ya nadie lo pelaba... Foto: JFS

Le hicieron creer que era el centro de atención, pero al día siguiente ya nadie lo pelaba… Foto: JFS

José FUENTES-SALINAS, tallerjfs@gmail.com

Introducción a la ortopedia preventiva: LA MANO

¿Para cuantos movimientos sirve una mano?, habrá que preguntarse. Trate de estrechar otra mano y lo empezará a entender. Habrá un frasco de tinta o de nopales en vinagre y lo sabrá. A media noche trate de alcanzarse la espalda para rascarse, y lo sabrá. Abra una puerta, abotónese la camisa y el pantalón, jale los calcetines, abróchese las agujetas, arranque una mala hierba, apriétese la nariz, intente una caricia… Y lo empezará entender.
Luego de haber recuperado el movimiento perdido por una semanas, usted entenderá que lo menos importante es cuánto oro puede colgarse, en cuanto tiempo. Habrá de entender que girar el puño, jalar una cuerda, frotarse los dedos, son una maravilla que solía despreciar. Y ya descartamos por hecho que usted sea un guitarrista o boxeador, porque acaso sólo lo llenaremos de temores.

EL REENCUENTRO
Las hábiles manos quitaron la coraza que la habia inmovilizado por varias semanas. Al sentirse libre, se abrazó con su pareja, se entrelazaron, se penetraron. El mal olor y el sudor no detuvo el encuentro. Se volvieron a sentir parte de un mismo cuerpo. Luego, En la regadera volvieron a compartir la espuma, sintieron nuevamente el agua tibia escurrirse. Cuidando de no hacer nuevamente movimientos peligrosos, la mano fracturada volvió a participar en ese acto de relajamiento, de purificación con la mano derecha.

Las manos se vuelven a reconocer, luego de que ortopedistas de UCI Irvine removieran el "casting".

Las manos se vuelven a reconocer, luego de que ortopedistas de UCI Irvine removieran el “casting”.

José FUENTES-SALINAS, tallerjfs@gmail.com, 1 de Julio, 2016

Los cinturones, los cinturonazos y otras otras formas de tortura

INTERNETO AGORAFOBICUS se andaba dando una vuelta por el Swap Meet de Carson con Canario Pikitoeoro. Pasaron por un puesto de ropa donde había unos maniquís desnudos.

—Oiga, don Neto, ¿por qué estos maniquíes no tienen ropa? —preguntó Canario.

—¿Qué no ve?… Estos maniquíes tienen medidas perfectas 50-30-revienta… Y ahorita casi toda la gente es fodonga, por eso no les ponen ropa de esas medida… Jaa jaja…

—No sea mamila —insistió Canario- a mi se me hace que son los que se trajeron del Sports Chalet, que acaban de cerrar, y ahorita los quieren vender.

Casi a finales de Octubre, el clima aún era caluroso. Algunos vendedores preferían irse pasado el mediodía, como el Bigotes, que ese día no había logrado vender ni las revistas de comics de Kalimán, ni los DVDS de películas.

Canario, de repente se acercó al puesto de los cinturones.

—¡Ah Jijo!, aquí están los instrumentos de tortura —dijo.

Puesto de cinturones en el Swap Meet de Carson, California, con el Tío Caimán. Foto: José FUENTES-SALINAS.

Puesto de cinturones en el Swap Meet de Carson, California, con el Tío Caimán. Foto: José FUENTES-SALINAS.

—No invente —corrigió Interneto— esos son prendas para que no se le caigan los pantalones, como esos chamacos que andan enseñando media nalga.

—Cómo se ve que a usted no se lo han agarrado a cintarazos. Mire, allá en la época de las cavernas, cuando los papás no habían estudiado la psicología de Piaget, se sacaban el cinturón a la primera provocación, cuando los chamacos no les hacían caso y ¡reatas!. Los papás decían que esa era la forma de educar a los hijos… ¡Qué va!… Cuando se necesita la violencia para hacer que alguien haga lo correcto eso no es educación. Por eso, los chamacos golpeados se hacían golpeadores con sus parejas…

—Yaaaaa… No me diga que a usted nunca le sacudieron el polvo —interrumpió Interneto.

—Pues no es por presumir, pero yo tuve unos pájaros muy chingones. Mi madre era una calandria y mi padre un jilguero. Ellos eran buenos para saber decir las cosas. Por eso yo desarrollé el “criterio”, eso es algo como una vocecita interna que le dice lo que está bien y lo que está mal, sin necesidad que lo jodan. Y, en lugar de temerles a mis padres, no sabe cómo los apreciaba cuando salíamos a comer mosquitos y chapulines.

—Ay, ay ayyy… no sea mamón. Camínele que está haciendo mucho calor.

—Es la pura neta —insistió Canario—. Afortunadamente, mis padres eran grandes contadores de historias, y con historias nos educaban. Aunque algunas eran de terror.

—Ja jaaa… ¿Cómo que de terror?

—Si. Mire, ahora que se acerca el Día de los Muertos, recuerdo que nos contaban la historia de la niña a la que se le secó la mano por levantársela a su mamá, o los niños que se encontraron con el diablo en forma de marrano porque andaban de vagos.

—Tiene razón —dijo pensativo Interneto— lo malo es que ahora los padres no tienen tiempo para contar o inventar historias. No se permiten ser un poco niños, y, de repente, quieren educar a los chamacos con puras amenazas y extorsiones: “si haces esto, te doy esto”… Total, que los educan para que sean unos ciudadanos corruptos, que no hacen las cosas por deber, sino porque van a recibir “una mordida” por lo que hacen, hasta las cosas más elementales. O sea como dijo Gibrán: “si el objetivo de la religión es obtener un premio, si el patriotismo responde a intereses egoístas, y se utiliza la educación como instrumento de lucro, prefiero ser ateo, apátrida e ignorante”.

—¡Ah chingao!… Ahora si me salió más cabrón que bonito.

—Pues, ay nomás, pa’l gasto, mi querido pajarín… Y córrale que ya nos está esperando el Tío Caimán.

—José FUENTES-SALINAS, tallerjfs@gmail.com

 

Maniquíes del Swap Meet de la Villa Alpina, de Carson, California. Foto: José FUENTES-SALINAS.

Maniquíes del Swap Meet de la Villa Alpina, de Carson, California. Foto: José FUENTES-SALINAS.

Bondad a prueba de olvidos

Doña Emilia Había llegado a los 90 años cuando falleció. Había sido una de esas mujeres fuertes que enviudó demasiado pronto. Con muchos hijos que criar, trabajó muy duro para sacarlos adelante.

Casi al final de sus días, se enfermó de Alzheimer, se le olvidaban muchas cosas.

Había veces que su hija le servía de comer y apartaba un poco de comida, o cuando le daba chocolates, se guardaba unos en las bolsas para sus niños.

“¿Para qué aparta comida, mamá, cómasela toda?”, le decía su hija.

“Es para tus hermanitos”, le respondía.

Los hermanitos ya tenían unas cuantas canas.

A Doña Emilia se le habían olvidado sus edades, pero no su propia bondad.

-José FUENTES-SALINAS/ tallerjfs@gmail.com

"Sin pétalos, pero libre". Foto: José FUENTES-SALINAS

“Sin pétalos, pero libre”.
Foto: José FUENTES-SALINAS

 

 

Los mensajes del cuerpo

"Encuentro entre la Ciencia y el Arte" Foto: José Fuentes-Salinas/ Tlacuilos.com

“Encuentro entre la Ciencia y el Arte” Foto: José Fuentes-Salinas/ Tlacuilos.com

Por José FUENTES-SALINAS    -tallerjfs@gmail.com          

MIRE USTED. Solo se trata de escuchar su cuerpo. Si se le enfrían las rodillas y el otoño le produce un leve escalofrío, salga a caminar al sol. Váyase por ahí a tomar un cafecito. No importa que haya hojas secas tiradas por la calle y en los aparadores de las tiendas aparezcan brujas y esqueletos. Escuche su cuerpo, él no le engaña, ni obedece a caprichos.

Ya sé que los mensajes más triviales son cuando crujen las tripas y se le cierran los ojos de sueño, o cuando tiene urgencias de eliminar las inmundicias. Pero también hay otros mensajes más discretos. Cuando quiere dejar salir el aire de sus pulmones, y que al salir produzcan sonidos, y que ese sonido le regrese como un eco, pero acompañado de otros ecos.

Hay un momento en que su cuerpo le pide silencio para escucharse a sí mismo, y otro en que quiere escuchar murmullos de gente que almuerza y conversa. Su cuerpo siempre le habla con mensajeros discretos, calambres en las nalgas cuando ha estado demasiado tiempo sentado frente a la computadora, o calambres de cuando se ha ido de “pata de perro”.

Pero también hay mensajes que lo arruinan todo, llenos de dolor. Esos mensajes abrumadores suelen ser por haber descuidado los mensajitos. Saber escuchar los mensajes grandes y los pequeños es una habilidad que empieza desde muy niño. Algunas veces los adultos arruinan esa habilidad porque llegan a pensar que un llanto no es otra cosa que ganas de joder.

Más tarde, también las cosas se suelen complicar, porque los mensajes de tristeza y tedio se interpretan solamente como la necesidad de tragarse una pastilla. Se complican también porque con algunos mensajes elementales, usted quiere descifrarlos demasiado con los brujos o con la computadora.

Al final, el bienestar solo se trata de escuchar con honestidad su cuerpo, antes de que empiece a escuchar “pasos en la azotea”, o cuando está próximo a salir de su casa con los pies por delante.

 

Cuentos de California: La palma y el jardinero

Por José FUENTES-SALINAS/tallerjfs@gmail.com ***

“Discúlpeme por ponerme sentimental”, dijo el jardinero y levantó la mirada hasta lo más alto de la palmera.

“Ha de entender que yo la cuidé bien desde que la trajeron aquí desde Coachella”, prosigue. “Ayudé a que la bajara la grúa y le tiré las primeras paladas de tierra. Le puse las luces para que luciera de noche y cuando le crecían demasiado las hojas, me trepaba a recortárselas como un chango”.

La palma no decía nada. Sabía que su suerte estaba echada.

El nuevo propietario de los edificios había contratado a un arquitecto al que se le ocurrió deshacerse de varias de ellas.

Lo cierto es que es que el el propietario quería pagar menos impuestos, y, haciendo unos cuantos arreglos podría justificar más gastos.

El jardinero no tenía más que opinar. Poco a poco se fue acercando la grúa para derribarla.

El jardinero se disculpó por haberle clavado las espuelas de fierro para subirse cada año.

Sus compañeros encendieron las sierras de cadena y desde la plataforma de otra grúa empezaron a cortarla en pedazos. Uno a uno empezaron a caer, hasta que quedó la última parte cerca del suelo.

“Este pedazo lo voy a cortar para que hagas un banquito”, le dijo su compañero.

Ya quedaban solo las raíces, cuando otra máquina, con unos cables, la arrancó definitivamente.

Luego hubo un silencio. Los trabajadores se fueron a almorzar. Entre un montón de mangueras, varillas y cables se veían los restos de esa altiva palmera que alguna vez entretuvo cuervos y se meció con el viento.

El jardinero que pensaba que su trabajo era el de cuidar plantas, vio con preocupación las máquinas mezcladoras de concreto que pronto rellenarían de cemento esa superficie.

“Disculpalos”, murmuró, “no saben que están haciendo su tumba”

"...La palmera no sabía la suerte que le esperaba. Altiva, por mucho tiempo dio albergue a los cuervos y se meció por el viento". -JFS

“…La palmera no sabía la suerte que le esperaba. Altiva, por mucho tiempo dio albergue a los cuervos y se meció por el viento”. -JFS

"...finalmente, todos se redujo a un montón de cables, mangueras, varillas y raíces".

“…finalmente, todos se redujo a un montón de cables, mangueras, varillas y raíces”.

 

LOS CODIGOS

José FUENTES-SALINAS
tallerjfs@gmail.com

Cada emisor tiene su propia leña para hacer bolas de humo.
Cada emisor tiene su propia agenda, y su propia habilidad para enviar sus señales de humo.
Uno, dos, tres… Se espera un poco para que haya suficiente humo, y el humo suba lo suficiente para que lo vea la otra tribu.
Pero no tiene mucho control del viento, ni de las circunstancias de la otra tribu… Y no sabe a dónde va a parar el humo o si se confundirá con las nubes.
De pronto, se sienta a un lado de la leña, se pone pensativo y se da cuenta que la otra tribu ya usa teléfonos celulares.
Deja que la leña se consuma y luego se va por ahí, caminando, cantándose una cancioncilla que solamente él y el viento entienden.

EL HOMBRE DE LETRAS

Torrance, California. Foto: José Fuentes-Salinas

Torrance, California. Foto: José Fuentes-Salinas

P1030085Este era un hombre de letras. Las letras le daban para comer. El solo se tenía que encargar de que tuvieran luz intensa, de que se unieran bien en armonía y contraste para que dijeran algo. A pesar de la lenta recuperación de la economía, el hombre de letras no se preocupaba demasiado. Todas las semanas tenía trabajo. Todas las semanas había algo que decir, aunque, con frecuencia solo se trataba de reemplazar lo ya dicho por algo más brillante, pero que comunicara lo mismo. Su trabajo lo hacía con gusto, bajo pleno sol o con día nublado. Sus letras siempre eran necesarias para salvar de un dolor de muelas a un paciente desesperado o para invitar a tomar cerveza y jugar billar a un viejo solitario.
Era también un trabajo de altura que antes suponía subirse a una escalera, pero hoy, cómodamente se sube a una plataforma mecánica que él mismo controla apretando unos botones, casi como los escritores usan sus computadoras.

-José FUENTES-SALINAS, Long Beach, CA., 1 de Mayo, 2014.