Los abusos a un pavo desde el punto de vista vegetariano

LO PUSIERON en un campo de concentración.

Le cambiaron su identidad, su nombre:

de gua-jo-lo-te, lo dejaron en pavo.

Le arremedaron con burla

sus escandalosos reclamos:

—¡chom-pi-pe, chom-pi-pe…!

Le cortaron el cuello

y lo desplumaron para “dar gracias”.

Ya muerto, le inyectaron

vino y vinagre

para que aflojara el cuerpo.

Le sacaron el corazón y tripas,

y lo rellenaron de tantas cosas.

Le hicieron creer

que era el centro de atención,

pero al día siguiente

nadie quería la otra mitad

de lo que fue su vida.

En el refrigerador, frío

como en una morgue

el resto del pavo

aún esperaba una mordida.

...Le cortaron el cuello y lo desplumaron para "dar gracias"... Foto: JFS

…Le cortaron el cuello y lo desplumaron para “dar gracias”… Foto: JFS

 

 

Le hicieron creer que era el centro de atención, pero al día siguiente ya nadie lo pelaba... Foto: JFS

Le hicieron creer que era el centro de atención, pero al día siguiente ya nadie lo pelaba… Foto: JFS

José FUENTES-SALINAS, tallerjfs@gmail.com

Día de los Muertos: preparando a la Catrina

JACOBO CERDA tiene un pacto con la muerte calaca. Le prometió que la va a vestir color de Cempasúchil y la va a llevar a pasear al Museo de Arte Latino de Long Beach (MoLAA) el próximo 30 de Octubre, cuando se celebre el Día de los Muertos. Pero antes, tiene todavía mucho trabajo que hacer.

Robándole tiempo a su descanso del trabajo del Salvation Army (una tienda de usado) y de sus clases de El Camino College, encajó a la catrina en una plataforma metálica. Luego, le hizo su costillar con alambre de gallinero, para después ir cubriéndola con papel engomado.

Jacobo Cerda prepara en su casa de Wilmington la escultura de La Catrina que presentará en el Museo de Arte Latino de Long Beach, California. Fotos: Cortesía Alma y Jacobo Cerda

Jacobo Cerda prepara en su casa de Wilmington la escultura de La Catrina que presentará en el Museo de Arte Latino de Long Beach, California. Fotos: Cortesía Alma y Jacobo Cerda

img_4896 img_4897A Jacob esa habilidad le viene por una extraña mezcla de tradición familiar y auto aprendizaje.

“Desde niño me han gustado las calaveras”, dice quien ha sido fan de las películas de Tim Burton, “yo desde hace unos siete años me encargo de hacer los altares familiares para los muertos en la casa”.

En su casa de Wilmington, en los altares que corren a su cargo, se colocan las fotos de los abuelos Rosa y Celestino, Paula, así como la tía María, y otros familiares que “pasaron a mejor vida”.

Pero nunca se había encontrado con un trabajo como el que le pidieron para el Festival del Día de los Muertos en el MoLAA.

Fue algo casi accidental, hace unas semana visitaba la tienda del museo, cuando se puso a conversar con unas señoras artesanas.

“Ellas estaban presentando su trabajo con hojalata, y me dijeron que andaban buscando a alguien que hiciera una catrina. Yo en mi celular traía las fotos de los trabajos que había hecho para El Camino College, y les gustaron”.

Luego de consultarlo con la coordinadora del evento le pidieron que hiciera una catrina que tiene 8 pies de altura.

“El jueves se las voy a llevar. Me va ayudar mi papá a llevarla” en su camioneta.

Jacob es un chamaco muy creativo. De adolescente hacía sus propias brillantinas, y de material de desecho hacía objetos decorativos, arte y hasta tecnología casera. Con tal de hacerse un bicicleta motorizada aprendió a soldar, y del oficio de su padre, que es plomero, ha aprendido algunas habilidades para ensamblar tubería y hacer conexiones. También, en el desfile de Navidad de Wilmington ha participado bailando la Danza del Venado en la Avenida Avalon.

“Cuando quiero aprender algo, lo hago”, dice, quien tiene su cuarto decorado con objetos usados y arte que ha ido haciendo.

A sus 20 años, todavía no sabe exactamente cuál será la carrera en la que se habrá de especializar, pero “lo bailado nadie se lo quita”. En El Camino College ha tomado clases de Diseño Tridimensional 3D, y el saldo con las matemáticas y el Cálculo ya lo ha venido saldando.

Pero, por lo pronto va a llevar a La Catrina a pasear al Festival del Día de los Muertos que se realizará en el MoLAA el 30 de Octubre, de 11 AM a 4 PM.

-José FUENTES-SALINAS, tallerjfs@gmail.com

EN DETALLE

FESTIVAL SCHEDULE

11:00am Day of the Dead Procession, Main Entrance (TBD)

11:00am – 4:30pm Art Workshop, Sugar Skull Decoration, and Face Painting, Balboa Events Center

11:30am – 1:00pm Calavera Contest Registration, Lecture Room

11:30am – 4:30pm Live Music & Performances, Sculpture Garden

12:30pm Children’s Story Time, Screening Room

2:00-3:00pm Docent Tours of the Galleries, Meet in Lobby

3:00pm – 3:30pm Calavera Contest Fashion Show, Sculpture Garden

SCHEDULE OF PERFORMANCES, SCULPTURE GARDEN

11:30am – 12:30pm LA Opera’s The Zarzuela Project with Mariachi Voz de America

1:00pm – 1:30pm Semillitas Preschool & Kalpulli Tlaltekuhtli (Aztec dancers)

2:00pm – 3:00pm Ballet Folklórico Nueva Antequera accompanied by Banda Filarmonica Maqueos Music (Oaxacan music and dance)

3:30pm – 4:30pm Kotolan (eclectic rock with a global influence)

FOOD VENDORS

Soho Taco | Slammin’ Sliders | Gourmet Churros | Crafted By Moonlight | Café Viva

WHEN
October 30, 2016
11:00 am – 5:00 pm
LOCATION
Museum of Latin American Art (www.molaa.org)

Phone: 562.437.1689

Address:
628 Alamitos Avenue, Long Beach, California, 90802, United States

 

La comerciante

Martha Vasquez quería poner una tienda de artesanías en el corazón de Los Angeles, pero se equivocó y puso un museo.

Su padre, Fortino Medina Santacruz, oriundo de León, Guanajuato, fue uno de los primeros distribuidores mexicanos de artesanía de cuero en la Placita Olvera.

Su negocio se llamaba “Bajamar Imports” y estaba en la Colonia Libertad, de Tijuana.

Martha creció en Baja California viendo cómo manos simples de artesanos creaban belleza que luego todos apreciaban.

Pero se tuvo que alejar de ella cuando se casó y se fue a vivir a Tracy, California, donde se enfermó de nostalgia por lo mexicano.

No aguantó. Se divorció de ese estilo de vida rural, y de su marido. Luego se asentó en Los Angeles con su negocio “Olverita’s”. En 1986, la última tienda de la calle Olvera, adonde llegaban los turistas que visitan el centro histórico, era un lugar al que no se le ponía mucha atención.

“Era propiedad de la Familia Tapia y solo vendían macetas, yeso y piñatas. A nadie le interesaba subir las escaleras”, recuerda.

Ella le puso vestidos llenos de arcoíris, sillas con soles de respaldo, cajitas de Olinalá, cruces del tamaño de cualquier Fe, calaveras catrinas, soles aztecas, flores, muchas flores…

Como queriendo atrapar todo el arte de México, le dió un lugar a los molcajetes de piedra y a los sombreros charros. Pero no queriendo seguir con un arte solo de turistas de paso, invitó a artistas mexicanos para que ahí mismo mostraran el trabajo que cuesta hacer arte.

Trajo al yerno de Pedro Linares a hacer alebrijes, diablos y calacas; llegó un artesano de Oaxaca a crear cajas llenas de lagartos mitológicos.

El aumento de piezas y visitantes la ciudad lo premió aumentándole la renta.

“Yo soy a que pago más renta en la Calle Olvera”, decía.

Clientes no le faltaron. El boxeador Fernando Vargas se compró ahí un traje de Azteca para ir a pelear a Las Vegas; Plácido Domingo, un sombrero para salir de charro en una portada de un disco.

Era la única tienda donde se vestían artistas, boxeadores, actores y meseras de restaurantes típicos.

También, con la Internet se hizo de clientes en Brasil y Japón, algo que nunca imaginó el viejo Fortino Medina Santacruz, quien, con toda su horfandad vivida desde los 4 años, le dijo a su hija Martita que la vida era una obra de arte, una corrida de toros o no era nada:

“De la plaza sales en hombros o te quedas ahí tirada sobre la arena”.

Por eso, quizá, Marta se equivocó y, en lugar de una tienda, puso un museo… que todos se quieren llevar.

-Jun.30.2000.

www.olveritas.com

Los taqueros

Beto, el taquero. José FUENTES-SALINAS.

Beto, el taquero. José FUENTES-SALINAS.

A las ciudades donde los inmigrantes hicieron sus vidas llegan las tradiciones para facilitar los festejos.

Aquí están los taqueros que simplifican las fiestas, con la carne preparada, los rábanos, cebolla, cilantro y chiles cuaresmeños.

“Acérquese jóven, ¿cuántos va a querer de asada y cuánto al pastor?… Mire, allá están las salsas y y ahí están los rábanos. Andele, ya sabe, si quiere más, aquí no falta”.

Los chiles cuaresmeños o japlapeños son asados o "toreados" para agregarles sabor. Foto: José FUENTES-SALINAS

Los chiles cuaresmeños o japlapeños son asados o “toreados” para agregarles sabor. Foto: José FUENTES-SALINAS

En Tracy, California, donde el tío Pancho celebra sus 80 años, la tarde sucede entre tequilazos y cerveza.

El trío de románticos con la cantante de ojos tapatíos toca en vivo dos o tres baladas que se bailan como en vals.

Sobrinos y sobrinas, nietos y nietas, yernos… rodean al último de los Silva, el hombre aquel que gusta del baile y los abrazos familiares.

Ahí está el pastel de tres leches y los adornos en la casa de otro Pancho, el yerno de los rumbos de Santiago Papasquiaro.

Ahí están los norteños y los sureños en diferentes generaciones y tallas….

Pero de todo eso no habría nada si no estuvieran los taqueros.

Los taqueros preparan a domicilio los tacos para que los comensales se concentren en la fiesta. Foto: José FUENTES-SALINAS

Los taqueros preparan a domicilio los tacos para que los comensales se concentren en la fiesta. Foto: José FUENTES-SALINAS

Por eso Beto y su compañera son los responsables del primer puesto de ataque.

“A ver, Don Beto, atiéndame que ya voy en la segunda vuelta… No, no, mejor primero coma y lo espero”.

Y si los músicos trabajan por hora y por canciones, los taqueros trabajan por horas y por libras de pollo y de res.

Lllegan con todo listo en su pick-up: las parrillas y las mesas, la carne y las verduras… Y cuando ya todos están “bien comidos”, se van por el mismo rumbo que llegaron, de Tracy a San José.

 

-José Fuentes-Salinas, tallerjfs@gmail.com